Og, el troll despistado

 

Eran las 8 y 9 de la mañana y Og necesitaba algo para comer. Pero era un troll muy despistado, se entretenía con cualquier cosa. Si iba para la cocina se distraía con una mosca. Si leía un libro lo hacía con una araña. Y cuando se subía al árbol para dormir, se entretenía con una mariposa.

Cuando llegó la noche, cerca del árbol donde iba a dormir apareció algo muy grande, increíble. En la oscuridad brillaban dos grandes ojos y una boca gigante que temblaba como si estuviese nerviosa. Seguir leyendo “Og, el troll despistado”

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Urgayo y la revisión de la vista

Urgayo, Felino y Gorgo salieron a saltar en los charcos de barro. Gorgo salió corriendo, se resbaló y perdió sus gafas.

─ ¿Dónde están mis gafas? ¡No veo nada! – dijo Gorgo

Felino las encontró. Las gafas estaban muy sucias, así que las limpió y se las puso.

 ─ ¡Qué tonto Felino, pero si tú tienes buena vista! ¿Por qué te pones las gafas? ─ le preguntó Urgayo.

 ─ Las necesito porque últimamente no veo muy bien ─ respondió Felino.

─ Entonces dale las gafas a Gorgo que son suyas y vamos a la óptica para que te miren a ti la vista ─ dijo Urgayo. Seguir leyendo “Urgayo y la revisión de la vista”

Los cuatro monstruos

Los cuatro monstruos

El monstruo de Australia y el de Japón paseaban por la selva brasileña en un día muy caluroso cuando se encontraron con el monstruo de Brasil y el de Uruguay.

─ ¿Pero qué haces? ¿Por qué nos miras así? ─ dijo el monstruo australiano al de Uruguay.

─ No lo sé, parecéis muy furiosos ─ respondió.

─ No, no estamos furiosos. Estamos buscando a un caballo con ruedas para montarnos y correr al trote ─ dijo el monstruo de Japón. Seguir leyendo “Los cuatro monstruos”

El cocodrilo Falono es un “miedica”

Mientras un grupo de niños jugaban en el río con un murciélago, de fondo se oía un llanto. Era Falono, un cocodrilo, algo cobarde, que lloraba porque la gente se asustaba de él.

Dos de los niños, Argentino y Merlín, fueron hacia la cueva desde donde salía el sonido del llanto. Allí estaba Falono, triste y envuelto en lágrimas de diamantes. Seguir leyendo “El cocodrilo Falono es un “miedica””

Nonoreta es una gran guitarrista

Hoy Nonoreta había llegado a casa cansada, llorosa, sudada y malhumorada. Había perdido su guitarra eléctrica.

─ ¿Qué tal en el concierto? ─ le preguntó su mamá.

─ No he tenido suerte. He perdido mi guitarra y me he enfadado muchísimo. Me he tirado al suelo roja de la rabia – respondió Nonoreta. Seguir leyendo “Nonoreta es una gran guitarrista”

Martín se baña en aguas peligrosas

Todas las tardes de verano Martín disfrutaba jugando en el mar con Juno, su mejor amigo.

Una de esas tardes, mientras estaban divirtiéndose en su barquita hinchable, un calamar no paraba de saltar de un lado para otro.

─ ¿Ves ese calamar que está volando por todas partes? ─ preguntó Juno. Seguir leyendo “Martín se baña en aguas peligrosas”

Sergio vigila los sueños

Una vez más, Sergio tira de otras historias para hacer la suya. Este breve texto está influenciado, de manera directa, por dos títulos:

El paseo nocturno de Tippy (Editorial: La Casita Roja)

Erik, el constructor de sueños (Editorial: Bululú)

Pero además, en uno de los sueños, hace un guiño a uno de sus cuentos “Carambuco” favorito: “¡Qué lío cósmico!“.

Sergio vigila los sueños

Sergio vigila los sueños

Cuando empieza a ponerse todo oscuro, Sergio no puede dormir. Prefiere subirse a un árbol para vigilar, desde allí, los sueños de todos los niños y las niñas.

A partir de la media noche empiezan a salir sueños por las ventanas de las habitaciones de los edificios. Un día, Sergio pudo ver siete sueños.

El primero era de un niño que se llamaba Ricardo. Estaba soñando que un tomate se casaba con otro tomate. A la boda estaban invitadas sus amigas las zanahorias. Seguir leyendo “Sergio vigila los sueños”

Yo también corro

Truchis y Trichichas se habían despertado eufóricos. Hoy era el gran día. Iban a correr la maratón de Valencia. Nada más despertarse llamaron a sus amigos los ripiñacas Plumero, Luchoron y Laon para decirles que fueran a verlos a la carrera.

─ Claro que sí, cogeremos el Patobús de las 8 de la mañana. Estaremos en Valencia en una hora y media ─ dijo Plumero.

─ Vale, que alegría. Podéis vernos cuando pasemos por el parque del centro de la ciudad ­─ dijo Truchis. Seguir leyendo “Yo también corro”

El lagarto mariposa que quería volar

Pimientón era un lagarto mariposa muy dormilón. Se pasaba todo el día durmiendo y se despertaba por la noche. Una noche, nada más despertarse, salió corriendo muy rápido en busca de su amiga Seuya, una rata del bambú.

– Seuya!! Ayer me picó un mosquito acuático y no paro de rascarme todo el rato. ¿Qué puedo hacer? – preguntó Pimientón.

– No te preocupes, la picadura se curará sola y dejará de picarte – contestó Seuya. Seguir leyendo “El lagarto mariposa que quería volar”