Enrique, el zombi que no se cepillaba los dientes

Enrique era un zombi de tamaño mediano al que le gustaba comer de todo. Comía sopa, pollo, carne humana, legumbres, puré de papas, pescado, … Lo que más le gustaba era el dulce de pollo con crema de queso. Para merendar solía comer yogures, pasteles, caramelos, chocolate y frutas.

Los dientes de Enrique eran afilados y pequeños. Un día, dejó de cepillárselos. Al cabo del tiempo, el zombi, comenzó a tener gérmenes. Como le dolía mucho la boca, no podía comer la comida que tenía en la mesa.

Su postre favorito era el brownie de chocolate, no podía remediarlo. Intentó darle un mordisco, pero «¡Ayyy!», gritó el pobre Enrique. El zombi lloraba de pena y dolor.

En ese instante, apareció un zombi sombra de los dientes y dijo:

─ Enrique, he venido a ayudarte. Sé que te duele mucho la dentadura.

─ Vale Paco, te voy a enseñar mis dientes para que me digas que me pasa.

─ Venga Enrique, abre la boca bien grande. Necesito ver bien lo que hay dentro ─ dijo el zombi sombra.

Cuando Enrique abrió la boca, Paco se encontró a muchos gérmenes disfrutando entre sus dientes. Algunos eran pequeños y de color verde. Parecían mocos. Otros eran marrones y de tamaño mediano. Parecían cacas de murciélagos. Y también los había grandes de color amarillo como el pipí de un sapo. La boca era realmente espantosa.

Además, entre sus dientes, salía un terrible olor a pescado podrido, a calzoncillos sucios y a comida de gato.

─ Por favor, Enrique, ¡cierra la boca ahora mismo! ¡qué pesteeeeee! ¡qué asco, por dios! ─ gritó Paco.

El zombi sombra quedó impresionado y tuvo que salir corriendo a buscar una mascarilla, un cepillo y crema dental.

─ Enrique, voy a ayudarte. Si no quieres que te huelan los dientes a pies, tendrás que cepillártelos con este cepillo y esta crema después de desayunar, después de comer, después de merendar y después de cenar ─ dijo Paco.

Enrique, hizo caso a Paco. Primero se lavó los dientes de arriba, luego los de abajo y, por último, se frotó la lengua. Toda su boca se volvió de color rosa. Ya no tenía gérmenes y tampoco le olía a pescado.

Desde ese momento, el zombi hizo caso a Paco y se lavó los dientes todos los días. Tan rápido como pudo, fue a buscar el brownie de chocolate sin olvidar su cepillo y su pasta de dientes.

Sergio Gómez Quintero y papá (18 de noviembre de 2018)

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