Og, el troll despistado

 

Eran las 8 y 9 de la mañana y Og necesitaba algo para comer. Pero era un troll muy despistado, se entretenía con cualquier cosa. Si iba para la cocina se distraía con una mosca. Si leía un libro lo hacía con una araña. Y cuando se subía al árbol para dormir, se entretenía con una mariposa.

Cuando llegó la noche, cerca del árbol donde iba a dormir apareció algo muy grande, increíble. En la oscuridad brillaban dos grandes ojos y una boca gigante que temblaba como si estuviese nerviosa.

─ Oye, y tú ¿quién eres? ─ preguntó Og.

─ Soy Rolotón, he venido a conocer tus deseos favoritos ─ respondió la sombra desde la oscuridad del bosque.

─ ¡Ah, sí! Pues, mi gran deseo es navegar por Internet ¿tú sabes lo que es Internet? ─ dijo Og.

─ No tengo ni idea, pero me lo puedes explicar ─ dijo Rolotón.

─ Internet es algo que va dentro de unos tubos. Cuando entras, puedes montarte en una especie de óvalo y así es como se puede navegar. Los tubos están llenos de burbujas y cables. Alcanzas una velocidad tan grande que casi no puedes ni hablar ─ explicó Og.

Rolotón se quedó sorprendido y quiso navegar él también. Pero ocurrió algo muy gracioso. Como tenía la barriga muy gordita, se quedó atrapado en uno de los óvalos.

─ ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Me he quedado atrapado! ─ gritaba Rolotón.

Og le dio un gran empujón y Rolotón, por fin, pudo navegar a toda velocidad.

─ ¡Vaya, tío, que viaje tan rápido y tan chulo! Me ha encantado navegar por Internet. Cuando pasé por twitter encontré muchos pájaros azules mandando mensajes para los niños y las niñas ­─ contó Rolotón.

─ Claro, esos mensajes son secretos. Solo pueden leerlos los niños y las niñas a los que van dirigidos. Cuando yo era un trolito pequeño también enviaba mensajes a través de twitter ─ dijo Og.

El viaje por el interior de Internet había sido monstruosamente divertido. A los troles, como Og, les gustaba mucho.

En uno de los viajes, Og entró en un programa que se llamaba Constaf. Dentro se encontró con un señor muy raro. Tenía la baba caída. Cuando el trol se acercó, se dio cuenta de que no eran babas, sino pintura.

─ Disculpe, señor, ¿qué es lo que hay dentro de este programa? ─ preguntó Og.

─ Hay muchos personajes de dibujos animados ─ respondió el hombre raro.

Y era verdad, Og miró a su alrededor y se encontró con los personajes de Bubble Ball, con los de Pasta Furba Camaleón y los de Pasta Guay Super Star. También se dio cuenta de que por allí estaba Rolotón.

─ ¡Vaya rollo! No me di cuenta de que estaba entrando en un programa de algas monstruos y personajes de dibujos. Salgamos de aquí de una vez ─ dijo Rolotón.

─ Sí!!! Vamos a salir corriendo porque se están acabando las baterías de los móviles. Si se apagan, nos quedaremos atrapados en la oscuridad ─ dijo Og.

Los dos amigos salieron tan rápido como un rayo. Nada más salir se apagaron los teléfonos. Menos mal que ya estaban fuera sanos y salvos.

Sergio Gómez Quintero y papá ( 28 de octubre de 2018)

2 comentarios sobre “Og, el troll despistado

  1. Me parece estupendo que Sergio pueda deslizarse por ese mundo que el mismo puede ver y comprender, es una forma de acercarse a la gran capacidad espiritual que posee. Besos

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