Sandía, Fresa y Coco se pierden en la luna

Sandía, Fresa y Coco querían ir a la luna porque su amigo Fredo les había dicho que era como un gran queso fresco.

Durante unos días estuvieron preparando las cosas para el viaje. Lo primero que buscaron fueron los trajes que usarían para andar por la luna.

Sandía se compró un traje de tortuga malvada con dos gusanos en el caparazón y un casco con muchos dientes. El traje de Fresa era de zombi ahogado con un casco lleno de baba negra y Coco iría vestido de pato fantasma con un casco repleto de chichones. Parecía que, en lugar de ir a la luna, iban a una fiesta de Halloween.

Ya tenían los trajes. Ahora les faltaba encontrar la aeronave para poder viajar al espacio.

─ Podemos ir a la tienda Capoplaf. Me han dicho que allí venden aeronaves nuevas muy baratas ─ dijo Sandía.

─ Estupendo, iremos a esa tienda entonces ─ dijo Fresa.

Los tres amigos llegaron a la tienda. Había muchas aeronaves de todo tipo. La que más les gustó fue la nave Oveja Araña. Era muy grande, pero no tenía alas. Estaba cubierta de telas de araña y era de color violeta.

Tres semanas después de comprar la aeronave, Sandía, Fresa y Coco ya estaban dispuestos a despegar destino a la luna. Se colocaron sus trajes, se subieron a la nave Oveja Araña y en 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1,… despegaron a toda prisa.

─ ¡Ay qué rápido va este cacharroooooo! ¡Vaya trajín! ─ dijo Coco un poco mareado.

El viaje fue tan rápido que, en unas horas, ya estaban aterrizando en su destino. Nada más llegar, Sandía dio un brinco y comenzó a mordisquear a la luna.

─ ¡Oye Sandía! ¡La luna no se come, la luna no está hecha de queso! ─ dijo Fresa muy sorprendido. Fredo nos dijo que la luna parecía un queso fresco, pero no que se pudiera comer ─ continuó diciendo.

En ese momento, Sandía volvió a dar otro brinco y, de repente, comenzó a flotar. Coco y Fresa se quedaron boquiabiertos.

─ Pero, ¿qué hace haces volando Sandía? ─ preguntaron los dos preocupados.

─ No lo sé, pero quiero volver a bajar y no sé cómo hacerlo ─ respondió Sandía.

Sandía se movía con mucha rapidez por el aire de la luna. Coco y Fresa corrían detrás de él. Tanto corrieron que, de pronto, se sintieron perdidos.

─ ¿Qué hacemos? Nos hemos perdido y seguimos sin poder ayudar a Sandía ─ dijo Coco.

─ Yo tengo una solución ─ dijo Fresa. Vamos a dar un brinco como Sandía y así volaremos como él. Cuando estemos juntos, buscaremos meteoritos y saltaremos encima para ver si encontramos nuestra aeronave.

En cinco minutos, estaban subidos los tres en un gran meteorito. Iba como una bala, así que encontraron a su nave Oveja Araña en un periquete.

─ ¡Eh! ¡Ahí está nuestra nave! ¡Daos prisa y saltad! ─ gritó Fresa

Sandía y Coco le hicieron caso y saltaron los tres cogidos de la mano. Juntos llegaron a la nave. Una vez allí, ocuparon sus puestos y comenzaron su viaje de vuelta a casa.

Sandía se quedó dormido abrazado a Fresa y Coco y sonrió.

Y colorín colorado, con una sonrisa, este cuento se ha acabado.

Sergitok Gómez Quinterillo y papá (1 de julio de 2018)

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