Sergio vigila los sueños

Una vez más, Sergio tira de otras historias para hacer la suya. Este breve texto está influenciado, de manera directa, por dos títulos:

El paseo nocturno de Tippy (Editorial: La Casita Roja)

Erik, el constructor de sueños (Editorial: Bululú)

Pero además, en uno de los sueños, hace un guiño a uno de sus cuentos “Carambuco” favorito: “¡Qué lío cósmico!“.

Sergio vigila los sueños

Sergio vigila los sueños

Cuando empieza a ponerse todo oscuro, Sergio no puede dormir. Prefiere subirse a un árbol para vigilar, desde allí, los sueños de todos los niños y las niñas.

A partir de la media noche empiezan a salir sueños por las ventanas de las habitaciones de los edificios. Un día, Sergio pudo ver siete sueños.

El primero era de un niño que se llamaba Ricardo. Estaba soñando que un tomate se casaba con otro tomate. A la boda estaban invitadas sus amigas las zanahorias.

El sueño de Borja fue el que vio en segundo lugar. El niño soñaba que daba un gran salto y llegaba hasta el cielo. Allí veía a las estrellas jugar a la rayuela.

Otro niño, Jose, soñó que bailaba como una peonza sin marearse.

Jacob, en su sueño, parecía muy triste. Soñaba que su amiga Carla se había muerto.

Sergio también pudo ver el sueño de su amiga Martina. La niña estaba soñando que jugaba con Richard al pilla pilla. Se veían muy felices, se estaban divirtiendo mucho.

El sueño de Adriáns era muy ruidoso, un gran volcán acababa de estallar y la lava corría, a toda prisa, hacia la casa del niño. Estaba muy asustado. Menos mal que le echó agua y la lava desapareció.

El último sueño que Sergio pudo ver antes de quedarse dormido en el árbol, fue el de Alex, que soñaba que un fantasma se acercaba a su hermano pequeño y le hacía cosquillas en la barriga.

Vigilar los sueños era muy cansado. Sergio terminó quedándose dormido en una de las ramas del árbol. No se dio ni cuenta. De repente, se levantó adormilado y comenzó a dar un paseo calle abajo. Estaba sonámbulo y caminaba con los brazos estirados como un zombi. Iba por la carretera. Caminó tanto que llegó hasta el aeropuerto. Allí cogió un autobús de vuelta a casa. Todavía iba dormido, no se había despertado en ningún momento. El autobús paró en su puerta y Sergio se bajó como si estuviera despierto. Pero, realmente, no lo estaba. Anduvo unos pasos, sacó las llaves del bolsillo, abrió la puerta y su fue directo a su cama.

A la mañana siguiente, su mamá le dijo:

─ Pero bueno, ¿qué haces durmiendo con los zapatos puestos?

─ Pues no lo sé ─ respondió Sergio. Y siguió durmiendo.

La mamá de Sergio no sabía que su hijo era un vigilante de sueños.

Sergitok Gómez Quinterillo y papá (24 de junio de 2018)

2 comentarios sobre “Sergio vigila los sueños

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