Yo también corro

Truchis y Trichichas se habían despertado eufóricos. Hoy era el gran día. Iban a correr la maratón de Valencia. Nada más despertarse llamaron a sus amigos los ripiñacas Plumero, Luchoron y Laon para decirles que fueran a verlos a la carrera.

─ Claro que sí, cogeremos el Patobús de las 8 de la mañana. Estaremos en Valencia en una hora y media ─ dijo Plumero.

─ Vale, que alegría. Podéis vernos cuando pasemos por el parque del centro de la ciudad ­─ dijo Truchis.

Trichichas y Truchis comenzaron a ponerse su ropa de maratonianos. La camiseta, que estaba decorada con un señor con dos gafas de vista, ponía: “Yo tengo muchísima hambre, quiero más tarta de melocotón”. El pantalón estaba torcido y sus zapatillas de deporte y los calcetines eran rosa oscuro. Llevaban los dorsales 1906 y 305. Estaban contentísimos. Parecían dos grandes deportistas.

Una vez se vistieron, los dos amigos se fueron hacia el lugar desde donde salía la carrera. Había muchísima gente. Todos animaban a los corredores. De repente, comenzó la cuenta atrás. 20, 19, 18, 17… 5, 4, 3, 2, 1… Al llegar al 0 sonó un gran pistoletazo de salida. Cientos y cientos de corredores y corredoras salieron a toda velocidad.

Después de 10 kilómetros, Trichichas comenzó a sacar la lengua haciendo unos movimientos muy extraños hacia arriba y hacia abajo. No le pasaba nada, era su manera de correr. Truchis iba con la boca abierta enseñando sus gigantescos dientes. Parecía muy furioso.

Trichichas estaba recién operado de apendicitis. Su cicatriz aún no había curado del todo. Un poco más adelante, por el esfuerzo, comenzó a salirle sangre de la herida. Tuvieron que llamar al médico de la carrera. Nada más llegar, el médico le hizo un gran vendaje y pudo seguir corriendo sin problemas.

“Con esta venda, que me ha puesto el médico, parece que corro más rápido” ─ pensó Trichichas.

Mientras pensaba en ello, apareció un cartel con una flecha que decía: ¡Atención! A partir de ahora vendrán charcos de barro. Así que sujetaros bien las zapatillas con gomas elásticas”.

Muchos atletas se caían en los charcos y se ponían de barro hasta las cejas. Truchis fue uno de ellos. Pero no se hizo mucho daño y pudo levantarse muy rápido.

En el siguiente tramo de la carrera, tenían que atravesar las cuevas de los canarios veloces.

Trichichas que iba entre los primeros puestos, esperó a Truchis y lo agarró de la mano. Ya quedaba muy poco para llegar a la meta.

─ Es el momento de usar nuestro pedo veloz. Tenemos que ganar el trofeo del Halcón ─ dijo Trichichas.

Nada más decirlo, dieron un gran brinco y, en un abrir y cerrar de ojos, los dos amigos estaban entrando en la meta agarrados de la mano.

Habían ganado la maratón. La carrera había sido muy dura pero también muy divertida.

Sus amigos Plumero, Luchoron y Laon estaban muy orgullosos.

─ ¡Enhorabuena, lo habéis conseguido! ¡Sois unos campeones! ─ dijeron todos.

Sergitok Gómez Quinterillo y papá (19 de junio de 2018)

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