Nico, el gran zorro volador

Nico y sus dos hermanas, Adriana y Sol, se fueron al bosque a buscar un árbol donde construir una casa de madera con una hamaca para descansar. Querían irse de acampada, por eso llevaban sacos de dormir, crema para el sol, trajes de baño para bañarse en el río y comida para los 60 días que iba a durar su campamento. Además, llevaban patatas fritas para las cenas.

Tras horas volando, por fin, encontraron el árbol donde iban a acampar. Nada más aterrizar, soltaron todo lo que llevaban encima. Estaban cansados, pero se sentían felices porque iba a comenzar sus vacaciones.

Descansaron un rato y se pusieron manos a la obra a construir su casita de madera. Mientras la construían Nico escuchó algo:

– Ehh!! ¿Qué es ese ruido? – dijo Nico.

– No lo sé. Mejor, ¿porque no buscamos a mamá? Aquí está sucediendo algo extraño – respondió Sol.

Los tres salieron volando, a toda prisa, a casa de su mamá. Cuando llegaron, su mamá estaba muy rara.

– Mamá, hemos escuchado un ruido extraño en el bosque y nos hemos asustado – dijo Adriana.

– ¡No me digas! Tened mucho cuidado, a lo mejor es Chuky. Es un muñeco malo que tiene una cicatriz en la frente. Suele llevar unos pantalones vaqueros y una camisa de rayas rojas y amarillas – dijo su mamá con voz aterradora.

Todos se fueron al garaje de la casa para coger el coche de papá para ir a ver si encontraban al muñeco malvado. Cuando llegaron al garaje vieron dos coches, uno del zombi rojo y otro de bulldog malva.

– ¡Vaya vaya el coche de papá ha desaparecido! El coche del zombi rojo es de Pablo – exclamó Nico.

– Usemos el coche bulldog malva de mamá – dijo Sol.

Y así lo hicieron. Mientras conducían, iban escuchando la canción del gusanito que no podía navegar. De repente, se cruzaron con un toro que se volvió loco y, corriendo muy rápido, les dio un cornazo en la parte trasera del coche.

– Ehhh, toro locoooo!!! Esto no es gracioso – dijeron todos al mismo tiempo.

Pero el toro no les hizo el menor caso y continuó su camino.

Cuando el toro se alejó, todos se bajaron del coche y se encontraron con un zombi pequeñajo con un pañal y una piruleta que corría muy rápido.

  • Cuidadoooo, correddddd!!! Chuky me está persiguiendoooooo!!! – gritó el zombi pequeñajo.

Nico tenía una solución para espantar a Chuky. Se disfrazó de zombi con dos bombas en las manos. Cuando el muñeco malvado llegó al lugar y vio a Nico disfrazado de zombi se dio un susto de muerte y salió corriendo corriendo corriendo sin parar y nunca jamás lo volvieron a ver por allí.

Nico, Adriana y Sol, por fin, se fueron tranquilos de campamento y fueron felices para siempre.

Sergitok Gómez Quinterillo y papá (16 de marzo de 2018)

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