Mayte escribe cartas de amor

Mayte tiene un hermano que se llama Enrique. Enrique es más pequeño que ella. Juntos escriben una carta de amor para enviársela a Mariano.

Mariano es un chico muy bueno que tiene una hermana mediana que se llama Saray y otra pequeña que se llama Raquel. Saray y Raquel son amigas de Enrique.

Mayte está enamorada de Mariano, por eso está escribiéndole una carta de amor que dice:

“Querido Mariano, desde que éramos pequeños y buscábamos langostas boxeadoras, estoy enamorada de ti. Me acuerdo de cuando volvíamos a casa y mi mamá cocinaba las langostas que habíamos capturado. Ese tiempo que vivimos en Australia fue increíble.

Me encantaría saber cómo estás. Me acuerdo mucho de ti. Tengo muchas ganas de verte de nuevo.

Un abrazo muy muy fuerte”

Cuando Mayte terminó de escribir la carta, fue a dársela a Wendy, la cartera del pueblo.

Un día, pasado un tiempo, Mayte preguntó a Wendy:

– Oye Wendy, ¿y mi carta de amor a Mariano, se envió?

– Creo que alguien la robó – respondió Wendy.

– Ahhh!! Pero, ¿quién la ha podido robar? – exclamó Mayte con cara de asustada.

– Bueno, puede ser que se perdiera en el camino de la amenaza fantasma – dijo Wendy.

En aquel momento, Mayte fue a casa de Mariano para ver qué había pasado.

– ¡Mariano, la amenaza fantasma ha robado la carta de amor que te había enviado! – dijo Mayte con los ojos desencajados.

– ¿Una carta de amor para mí? – se sorprendió Mariano.

– ¡Pues claro que sí! Es que estoy enamorada de ti desde que éramos pequeños – le confesó Mayte sonrojada.

– ¡No me digas! Bueno, te ayudaré a buscar al ladrón – dijo Mariano.

Juntos, los dos, se fueron corriendo por la carretera más alta del mundo.

– Esta carretera es impresionante – le dijo Mariano a Mayte.

– Sí, es verdad. Es la carretera más alta que he visto en toda mi vida – comentó Mayte.

Los dos amigos, de pronto, vieron a lo lejos al ladrón. Llevaba en la mano la carta de amor.

– ¡Eh! ¡Vuelve aquí! – gritaron al mismo tiempo.

El ladrón los miró, pero no los escuchó y siguió corriendo más rápido.

A Mariano y Mayte se les ocurrió una idea. ¿Por qué no se deslizaban con un trineo hasta llegar a capturar al ladrón? Y así fue como consiguieron alcanzarlo y llevarlo hasta el juez.

Cuando le quitaron la máscara que llevaba puesta, se dieron cuenta de que no era un ladrón de la amenaza fantasma. ¡Era Enrique, el hermano de Mayte!

En ese momento Mayte abrió los ojos. Había tenido una pesadilla.

Cuando llegó al colegio, Mayte le dijo a su hermano:

– Enrique he soñado contigo, eras un ladrón de la amenaza fantasma.

Sergitok Gómez Quinterillo y papá (7 de marzo de 2018)

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