Sam, el perro (una historia de Sergio)

Hace tiempo que Sergio además de leer con cierta soltura, dibuja y crea sus propias historias. Su producción artística y literaria (formato gráfico) es considerable.

Siempre he tenido en mente buscarle un hueco a esa faceta de Sergio en este blog que escribimos juntos. Los acontecimientos de ayer han acelerado el ritmo y hoy estamos estrenando una nueva sección que se llama “Historias de Sergio”.

Ayer, Sergio salía de la sesión, con una de sus terapeutas, con una hoja escrita a ordenador, en letras mayúsculas, que se titulaba “Por fin llegan las vacaciones”. Era una historia suya, inventada por él. Nada raro. Es habitual que, en su día a día, relate historias continuamente. Lo interesante de todo esto fue la dinámica de la actividad. Mientras Sergio relataba en voz alta su historia, su terapeuta iba escribiéndola trabajando, de manera invisible, la expresión oral y escrita, la comunicación, la atención, la creatividad, la inflexibilidad (a veces -aunque sea en muy pocas ocasiones- hay que reconducir la historia para no perder mucho el hilo y Sergio tiene que aceptarlo – entra en juego la negociación-), …

De camino a casa en el coche, Sergio iba comentándome que quería escribir el cuento 1, el cuento 2, el cuento 3 … El caso es que cuando llegamos, replicamos la actividad y salió lo que hoy os comparto como primera historia pública de Sergio. Se trata de una versión del cuento que escribió con su terapeuta y que retituló como “Sam, el perro”. Se ve que durante el viaje de regreso, su cabeza no paró de volar y de ver posibilidades a la historia que antes no había visto.

La experiencia fue maravillosa. Sergio llegó a emocionarse cuando terminamos juntos el cuento. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Por no hablar de la conexión entre los dos mientras desarrollábamos la historia.

La historia es suya, yo simplemente soy un ayudante. Espero que os guste.

SAM, EL PERRO

El perro Sam tenía muchas ganas de que llegasen las vacaciones. Soñaba con estar todo el día jugando, desde que se levantaba hasta que se volvía a acostar.

–     ¡¡Mamá, el cole es un rollo patatero!! – dijo Sam.

–     ¿Cómo? ¡Ten cuidado con lo que dices, Sam! – contestó su mamá.

Por fin, llegó el gran día. Sam comenzó a disfrutar de sus vacaciones de verano del Colegio San Enrique.

–     ¡¡Ehhh, Leonardoooo, Antonioooo, Lucassss… seguidme!! Vamos juntos al río a nadar – gritó el pequeño Sam.

–     ¡¡Valeee!!, ¿pero no dónde está Paco? – preguntaron los amigos de Sam al mismo tiempo.

–     No sé, a lo mejor Paco está enfermo. Hoy no ha venido al colegio – contestó Sam.

–     ¿Enfermo? ¡Ohh, pobre Paco! – exclamó Leonardo.

Durante toda esa tarde, Sam y sus amigos, disfrutaron haciendo gamberradas. Corrían detrás de los patos que nadaban en el río, espantaban a ladridos a las palomas de la plaza del pueblo, … Todo era diversión.

Un día llegó un amigo nuevo. Venía de la gran ciudad para pasar el verano en casa de su abuela. Era Chirilo, un Gran Danés gris con manchas negras.

–     ¡¡Ehhh tú!! ¿Cómo te llamas? Eres nuevo en el pueblo ¿verdad? – preguntó Sam.

–     Sí, acabo de llegar. Me llamo Chirilo. He venido con mi amiga Jelly – respondió el Gran Danés.

–     ¡Qué bien! – exclamó Sam. Pues estos son mis amigos. Se llaman Leornardo, Antonio y Lucas – continuó diciendo.

Tras ese primer encuentro hicieron una gran pandilla de amigos. Todos los días quedaban para ir juntos a jugar al río. Así fue pasando el verano, hasta que un día las vacaciones llegaron a su fin.

–     Adiós Chirilo, adiós Jelly. Ha sido un placer conoceros. Me lo he pasado muy bien con vosotros. Os espero el próximo verano – dijo Sam emocionado.

–     Claro que sí amigo, cuenta con ello – afirmó Chirilo.

Sam salió corriendo para su casa. Su mamá lo estaba llamando porque tenía que preparar la mochila para el cole. En ese mismo instante comenzó a llover y detrás de los árboles del parque apareció un gran arcoíris.

–     Han sido unas vacaciones maravillosas mamá – dijo Sam con gesto de satisfacción.

–     Me alegro mucho hijo. Mira, un precioso arcoíris ha salido para despedir al verano – dijo la mamá mientras acariciaba el pelo del pequeño Sam.

Al día siguiente, Sam se levantó temprano y después de un gran desayuno, se marchó hacia su primer día de clase. Por la calle, se encontró con sus amigos Leonardo, Lucas, Antonio, y… Paco. Sus grandes amigos. Este año iban juntos a tercer curso.

Sergio y papá (15 de febrero de 2018)

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